De las llamas primitivas a sistemas eficientes y sostenibles
El quemador es el corazón de un globo aerostático, responsable de calentar el aire que permite el ascenso. En sus orígenes, en el siglo XVIII, se utilizaban fuegos abiertos alimentados con paja o madera, lo que limitaba el control y la seguridad.
Con el desarrollo tecnológico del siglo XX, especialmente desde los años 50 y 60, se introdujeron los quemadores de gas propano, mucho más eficientes, seguros y precisos. Hoy en día, estos sistemas permiten regular la temperatura de forma intermitente para controlar la altitud con gran precisión.
En cuanto a sostenibilidad, la evolución apunta hacia combustibles más limpios y alternativas como globos solares o mejoras en eficiencia energética. Aunque el propano sigue siendo el estándar, las innovaciones buscan reducir emisiones y consumo, haciendo del vuelo en globo una actividad cada vez más respetuosa con el medio ambiente.



